"Ciudades, sombras, objetos y espacios geométricos, es lo que Antonio Evíes expande a la mirada, conjunto que desarrolla entre rasgos y fundidos.

En ocasiones se tornan ambiguos y silentes, en otros, resuenan donde conjugan e intersectan paisajes imaginarios. Dichas articulaciones hacen del tránsito y pasaje al color toques de impresionante magnetismo coloritmico, impregnantes, mucho más que simple imagen.

Evies se aproxima y toca universos más allá de la imaginación y con ellos sueña con tiempos perdidos cuya raíz renace y vive entre imaginaciones etereas."

Profesor. Carlos Nuñez ( AICA)






Nace en Carora en 1965. Estudia en la Escuela de Artes Plásticas “Martín Tovar y Tovar”, Barquisimeto, y en el Instituto Universitario de Artes “Armando Reverón”, Caracas. Pintor, docente, poeta, Evies se ha destacado por ser un artista organizado, con una clara conciencia en torno a lo que debe ser, desde el punto de vista social y ecológico, el mensaje pictórico, que en él se torna responsable, lúdico, alegre y doloroso a la vez. En un principio Evies llegó a cultivar una figuración erótica, sensual y simbólica y desde esos comienzos ha estado aliado a la naturaleza.

Más adelante vimos que el pintor rasgaba las telas, una vez ejecutadas las obras, para determinar, suponemos, una especie de protesta, a nivel plástico, debido a sus reflexiones en torno a la destrucción de la tierra. Este pensamiento, más bien, de amorosa posesión por lo terráqueo, por la tierra, como uno de los elementos que conforman la vida y la humanidad, ha estado siempre presente, con sus múltiples direcciones. Observamos que Evies ha decantado su obra, se ha alejado de la figuración para sólo enviar mensajes plásticos. Si bien es cierto prevalece su actitud contestataria, son los elementos plásticos los que mayor ocupan su interés, los efectos de rasgaduras virtuales, de un hilvanar o hilar hipotético que se vuelve movimiento, mientras que espacios, conformados por especies de telas, se superponen unos a otros, para crear mayor movilidad virtual.

De manera tal que todos los elementos fluyen, pernoctan, se mueven, viven desde la sencillez de su mensaje plástico. Es indudable que todo su discurso reposa en la idea de la aridez y de lo xerófilo caroreño o del estado Lara, que se convierte en obra plástica, en este artista no ajeno al collage, a las instalaciones, a la escultura, a la poesía, como creador completo y siempre reflexivo. Hay además en sus trabajos artísticos evocaciones hacia las memorias perdidas, hacia los recuerdos, hacia los sentimientos nobles y de los sueños, que reivindican la creatividad, el mensaje ecológico con la vida. De ahí que los reconocimientos y premios han estado presentes a lo largo de la vida de este joven artista, representado en colecciones venezolanas, así como en Estados Unidos, Panamá, España, Cuba, Costa Rica.

Existe, en definitiva, una vinculación directa en Evies con su quehacer diario y sublime y las posibilidades de enseñar, de transformar mundos a través del arte. Ello es una contribución valiosa.

Lic. Willy Aranguren (+)
Critico de arte y docente




Si existe un artista constante y con una fe tremenda  que raya en la obsesión, ese artista se llama Antonio Evies, pertenece a una generación perseverante en quien los obstáculos no hacen mella, es una generación surgida desde mediados de los años ochenta y que ha asentado su obra en base a trabajo, disciplina y orden, Antonio es un artista integral, igual como su paleta se llena de colores ocres, sepias, azules, violetas etc. así lo encontramos esculpiendo, modelando, tallando, en algún momento dibuja con maestría y en otros se plantea instalaciones, arte no convencional, cerámica, arte efímero y por si esto fuera poco se ha destacado en poesía, escritura y últimamente la docencia como otra forma de hacerse ver.

     Su obra es una obra paisajística abstracta, es como si nos pusiésemos en el Ávila y desde allí viésemos una ciudad diferente, y es que eso es su obra un trabajo diferente, paisajes aéreos vistos desde el espíritu mismo, espacios totalmente independientes que generan su propia luz, su propio volumen, son espacios independientes unos de otros. Sus objetos siempre están bordeados  a la manera como lo hacen los niños, es que muy dentro de si. Antonio es un niño grande que se atreve a jugar y a plantearse retos inimaginables.

      Su obra no puede ser vista como un montón de colores  sin sentido, hay que estar frente a su obra, hay que vivir la experiencia de navegar entre volúmenes, sentir el calor de sus rojos, la candencia de sus amarillos, la paz que da su enorme gamas de azules, los colores primarios se encuentran como una explosión cromática que no provoca abandonar y si tenemos la suerte de explicar su obra, se completa entonces la magia, pocas veces he visto a algún artista explicar su obra, el porque de sus títulos, la razón por la cual algunas solo tienen un simple sostén y parecen surgir de entre las paredes, él explica cada paso que da, su humildad no le permite prepotencia alguna, basta conocerlo para ser atrapado por la magia de su obra.

     Es un placer para mi presentar a este amigo soñador en su propio terruño, espero que esta muestra sea merecedora del cariño y el afecto que acá le hemos dado siempre, la obra viajera de este larense merece de sus paisanos mas que conocimiento, el tiene mucho rato andando es hora que su tierra comparta sus éxitos.
CARMEN CREW
Periodista y crítico de arte

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