Mi  obra es y será siempre un grito en la soledad del bullicio. Son paisajes que se miran desérticos, desprovistos  de presencia humana, es que muy dentro de mi sigo pensando que la huella del hombre se va extinguiendo lentamente.

     Son paisajes carcomidos, desolados, vistos desde mas  allá de la conciencia, es un reptil; que se trepa sobre la chamiza humeante en un desierto sin tiempo, es un árbol que en su silencio transmite el dolor de no poder gritar a voces su agonía, es un río reseco por donde solo navegan cenizas y vientos, que azotan las  piedras resecas.

    Es ver con tristeza, como por mil caminos se borra la huella de un hombre, de un niño o de un anciano, ellos pasaron raudos y silentes, porque la guerra les va persiguiendo los pasos.

    El hombre es el ser mas débil de la creación, es el mas solitario en un planeta que una vez fue azul, él es el quien esta en mayor peligro de extinción, porque ha sido el mismo quien talo los bosques, quien quemo  montañas, quien lanzo al aire su descomunal y mortal carga de ambición, la guerra, el odio, el hambre de poder y sobre todo la envidia  hacen el resto.

     Mi obra  no es mas que un minúsculo grano de arena en los desiertos del tiempo, si ella hiciese pensar a quienes pudiesen cambiar el rumbo, entonces algo habré hecho, si por el contrario  no fuese mas que un simple grupo de obras coloreadas y estampadas sobre un soporte cualquiera, no me quedara mas remedio que seguir andando con mi carga de esperanzas a cuesta, con mi mundo de sueños, esperando que de nuevo salga el sol y alumbre los caminos. 

Antonio Evies/2014

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